ENTORNO

La finca, situada en el margen derecho del pueblo de Bescaran (1.350 m), tiene 1,2 hectáreas, siendo la mayor parte de ellas de prado de hierba natural, que se mantiene fresca y renovada gracias a los caballos que pastan allí. El peral centenario nos proporciona las peras para hacer la confitura que acompaña las viandas de la cocina del Saó.
En los márgenes del prado podemos coger nueces y avellanas, frambuesas y alguna senderuela. Al pie del pueblo podemos admirar el campanario románico del siglo XII.
Dando un paseo, podemos acercarnos hasta el dolmen denominado Cabana del Moro, vestigio neolítico del 2100 aC.

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